Joyas

Joyas y bisutería

Su colección de joyas y bisutería no era amplía pero sí selecta, quizá no en un sentido económico, pero sí emocional y por el hecho de que las piezas que guardaba su joyero la representaban. Había pasado una sábado lluvioso descartando aquello con lo que ya no se sentía cómoda, no sentía suyo. En una caja guardó las piezas que por razones sentimentales quería conservar, el resto fue a parar a manos de amigas.

Para ella estos complementos eran una forma más de expresar quién era. En su joyero coexistían fabulosas perlas, algún diamante, pero sobre todo piezas compradas en mercados de antigüedades y mucha plata. Algún día sentirás predilección por el oro – aseveró décadas atrás su madre, pero no, no fue así.

Sentía una fascinación por las tiaras, había asistido a la exposición de la reina Victoria Eugenia solo por ver la Flor de Lis, una tiara enorme que formaba parte de las joyas de pasar de las reinas de España. No había ocasión en su vida que requiriese este tipo de joya, pero aun así soñaba poseer una algún día. Las tiaras antiguas, además, guardaban historias de intriga, coraje, venganza y amor.


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