Una dama intrépida:
Elige para sí misma. No persigue tendencias, no se deja arrastra por opiniones ajenas, no asume obligaciones innecesarias. Cada sí y no nace del respeto propio.
Se mueve con calma. El tiempo no está para ser conquistado, sino habitado.
Honra aquello que la hace sentir bien. La belleza, el descanso, lo deseado, no son recompensas, son parte de una vida bien vivida.
Es valiente. Asume riesgos, sigue su instinto, su curiosidad aunque la lleve por caminos poco transitados.
Cree que la belleza es una forma de ser, de estar en este mundo. Menos sí, pero exquisito.